jueves, 12 de marzo de 2020

Felipe II y las Alteraciones de Aragón

El reino aragonés sufrió en el siglo XVI sufrió una serie de problemas que llevarían a los sucesos de Zaragoza  (1591) y las Cortes de Tarazona de (1592).
Múltiples factores contribuyen a explicar los continuos enfrentamientos de los súbditos aragoneses. Todas comarcas del reino tuvieron algún problema.
La violencia era uno de los métodos por el que intentaban solucionar sus diferencias unos con otros. Los vasallos, recurrieron  a la insurrección armada contra los señores. Las causas de estas revueltas eran muy complejas: El peculiar sistema jurídico aragonés, y los problemas socioeconómicos del siglo.
La agricultura era la actividad fundamental, la nobleza y clero tenían la mayoría de las tierras. La gente tenía que pagar derechos señoriales, rentas… Además sometidos a la jurisdicción del señor.
El régimen señorial aragonés era especialmente duro. A la servidumbre económica venía a añadirse los vasallos que dependían jurisdiccionalmente de los señores.
Nadie podía intentar discutir los atributos jurisdiccionales del señor sobre sus vasallos. Los representantes del rey  tenían vedado el ejercicio de la justicia en tierras de señorío, por lo que podían convertirse en refugio de los perseguidos por la ley. Los aragoneses libres estaban regidos por los Fueros y tenían una serie de derechos que los privilegiaban. En manos de las autoridades  del concejo estaban: El ejercicio de la justicia, la conservación del orden social y  ciertas formas de control de la vida económica. Los señoríos y los concejos formaban entidades autónomas con respecto al poder central en el Aragón del siglo XVI. Los municipios libres, podían actuar privilegiando sus intereses, por más que fueran contrarios al bien común. El ejercicio de este poder quedaba garantizado por unos Fueros muy rígidos, a ellos estaban sometidos los monarcas y súbditos.
Entre 1510 y 1520 se produjeron grandes conflictos originados por el enfrentamiento de las casas de Aranda y Villahermosa. El lugar de operaciones fue la ribera del Jalón que resultaron seriamente dañadas. Las treguas por la Diputación del Reino no fueron respetadas y una sentencia de Fernando II (1516) no contento a ninguna de las partes, esto hizo que cuando el monarca muriera  volvieran a recurrir a las armas.El arzobispo de Zaragoza (Alonso de Aragón) pudo poner fin al conflicto. Los  motivos de enfrentamiento entre Alonso de Castro y Felipe de Urriés fueron por los siguientes motivos: La sucesión de señoríos, la aspiración a ocupar cargos importantes, cuestiones referentes a asuntos matrimoniales , abusos de fuerza...
Uno de los conflictos más graves fue en 1550. Un enfrentamiento armado.  Zaragoza, haciendo uso del “Privilegio de los Veinte”, arrasó el lugar de Mozota y derribó el castillo y los molinos de Mezalocha. La Corte del Justicia de Aragón dictó en 1558 una sentencia que desfavoreció a Zaragoza, que negó la sentencia. El conflicto acabó por convertirse en un enfrentamiento entre Zaragoza y el reino. La nobleza ofreció su apoyo incondicional y exigió la convocatoria de los cuatro brazos del reino. El conde de Aranda y algunos caballeros introdujeron gente armada en Zaragoza para obligar a la ciudad a acatar el fallo de la justicia. A su vez el edicto inquisitorial sería un nuevo elemento de inquietud en Aragón, ya que se interpretaba que el Santo Oficio se había propasado en sus atribuciones vulnerando los Fueros aragoneses. Finalmente no se logró, ya que  tubo pocas consecuencias. Pocos años después se repitió la orden.
La violencia, en algunas ocasiones llegó a colapsar la vida del reino. En las montañas pirenaicas los conflictos eran constantes. En el año 1559, Jaca y Biescas estaban en guerra. La delincuencia se consideraba como un problema local y por ello debía funcionar la represión.
Se multiplico la capacidad jurídica, el enfrentamiento entre las instituciones dependientes del rey y las típicas del reino Diputación y Corte del Justicia favorecía este estado de cosas. Los vasallos iniciaron una serie de movimientos reivindicativos con el fin de acabar con la dependencia señorial. Al enfrentamiento entre señor y vasallos se sumo la actitud de la corte de Felipe II. Algunos miembros moriscos, hasta entonces pacíficos, decidieron actuar por su cuenta, sembrando el pánico entre los cristianos viejos de la vega del Jalón y de las cercanías de Zaragoza.
Fue entonces cuando más fuertes se hicieron los conflictos. Las autoridades quisieron terminar con la delincuencia. Zaragoza de nuevo volvió a hacer uso del “Privilegio de los Veinte”, sin tener en cuenta los Fueros, actuando contra los moriscos y montañeses implicados.
Titulo: Antonio Pérez, libertado de la cárcel de los Manifestados por el pueblo de Zaragoza
Autor: Manuel Ferrán.
Fecha: 1591
Licencia: Creative Commos
Fuente: El Español


El enfrentamiento entre la institución monárquica y la normativa foral había llegado a ser total. La progresiva degradación del orden social anteponían el cumplimiento de la ley (ley que no privilegiaba a todos aragoneses por igual). Los enfrentamientos posteriores, como el enfrentamiento del pueblo zaragozano a la Inquisición para sacar de la cárcel de la Aljafería a Antonio Pérez, o la muerte violenta del Marqués de Almenara, fueron una serie de hechos que hicieron del siglo XVI, posiblemente, el siglo más conflictivo de la historia aragonesa.

Fuente

Enciclopedia Aragonesa, Voz Alteraciones de Aragón




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