El reino aragonés sufrió en el siglo XVI sufrió una serie de
problemas que llevarían a los sucesos de Zaragoza (1591) y las Cortes de Tarazona de (1592).
Múltiples factores contribuyen a explicar los continuos
enfrentamientos de los súbditos aragoneses. Todas comarcas del reino tuvieron
algún problema.
La violencia era uno de los métodos por el que intentaban
solucionar sus diferencias unos con otros. Los vasallos, recurrieron a la insurrección armada contra los señores.
Las causas de estas revueltas eran muy complejas: El peculiar sistema jurídico
aragonés, y los problemas socioeconómicos del siglo.
La agricultura era la actividad fundamental, la nobleza y clero
tenían la mayoría de las tierras. La gente tenía que pagar derechos señoriales,
rentas… Además sometidos a la jurisdicción del señor.
El régimen señorial aragonés era especialmente duro. A la
servidumbre económica venía a añadirse los vasallos que dependían
jurisdiccionalmente de los señores.
Nadie podía intentar discutir los atributos jurisdiccionales del
señor sobre sus vasallos. Los representantes del rey tenían vedado el ejercicio de la justicia en
tierras de señorío, por lo que podían convertirse en refugio de los perseguidos
por la ley. Los aragoneses libres estaban regidos por los Fueros y tenían una
serie de derechos que los privilegiaban. En manos de las autoridades del concejo estaban: El ejercicio de la
justicia, la conservación del orden social y
ciertas formas de control de la vida económica. Los señoríos y los
concejos formaban entidades autónomas con respecto al poder central en el
Aragón del siglo XVI. Los municipios libres, podían actuar privilegiando sus
intereses, por más que fueran contrarios al bien común. El ejercicio de este
poder quedaba garantizado por unos Fueros muy rígidos, a ellos estaban sometidos
los monarcas y súbditos.
Entre 1510 y 1520 se produjeron grandes conflictos originados por
el enfrentamiento de las casas de Aranda y Villahermosa. El lugar de operaciones fue la ribera del Jalón que
resultaron seriamente dañadas. Las treguas por la Diputación del Reino no
fueron respetadas y una sentencia de Fernando II (1516) no contento a ninguna
de las partes, esto hizo que
cuando el monarca muriera volvieran a
recurrir a las armas.El arzobispo de Zaragoza (Alonso de Aragón) pudo poner fin
al conflicto. Los motivos de
enfrentamiento entre Alonso de Castro y Felipe de Urriés fueron por los
siguientes motivos: La sucesión de señoríos, la aspiración a ocupar cargos
importantes, cuestiones referentes a asuntos matrimoniales , abusos de
fuerza...
Uno de los conflictos más graves fue en 1550. Un enfrentamiento armado. Zaragoza, haciendo uso del “Privilegio de los
Veinte”, arrasó el lugar de Mozota y derribó el castillo y los molinos de
Mezalocha. La Corte del Justicia de Aragón dictó en 1558 una sentencia que
desfavoreció a Zaragoza, que negó la sentencia. El conflicto acabó por
convertirse en un enfrentamiento entre Zaragoza y el reino. La nobleza ofreció
su apoyo incondicional y exigió la convocatoria de los cuatro brazos del reino.
El conde de Aranda y algunos caballeros introdujeron gente armada en Zaragoza
para obligar a la ciudad a acatar el fallo de la justicia. A su vez el edicto
inquisitorial sería un nuevo elemento de inquietud en Aragón, ya que se
interpretaba que el Santo Oficio se había propasado en sus atribuciones
vulnerando los Fueros aragoneses. Finalmente no se logró, ya que tubo pocas consecuencias. Pocos años después
se repitió la orden.
La violencia, en algunas ocasiones llegó a colapsar la vida del
reino. En las montañas pirenaicas los conflictos eran constantes. En el año
1559, Jaca y Biescas estaban en guerra. La delincuencia se consideraba como un
problema local y por ello debía funcionar la represión.
Se multiplico la capacidad jurídica, el enfrentamiento entre las
instituciones dependientes del rey y las típicas del reino Diputación y Corte
del Justicia favorecía este estado de cosas. Los vasallos iniciaron una serie
de movimientos reivindicativos con el fin de acabar con la dependencia
señorial. Al enfrentamiento entre señor y vasallos se sumo la actitud de la
corte de Felipe II. Algunos miembros moriscos, hasta entonces pacíficos,
decidieron actuar por su cuenta, sembrando el pánico entre los cristianos
viejos de la vega del Jalón y de las cercanías de Zaragoza.
Fue entonces cuando más fuertes se hicieron los conflictos. Las
autoridades quisieron terminar con la delincuencia. Zaragoza de nuevo volvió a
hacer uso del “Privilegio de los Veinte”, sin tener en cuenta los Fueros,
actuando contra los moriscos y montañeses implicados.
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| Titulo: Antonio Pérez,
libertado de la cárcel de los Manifestados por el pueblo de Zaragoza
Autor: Manuel Ferrán.
Fecha: 1591
Licencia: Creative Commos
Fuente: El Español |
El enfrentamiento entre la institución monárquica y la normativa
foral había llegado a ser total. La progresiva degradación del orden social
anteponían el cumplimiento de la ley (ley que no privilegiaba a todos
aragoneses por igual). Los enfrentamientos posteriores, como el enfrentamiento del
pueblo zaragozano a la Inquisición para sacar de la cárcel de la Aljafería a
Antonio Pérez, o la muerte violenta del Marqués de Almenara, fueron una serie de
hechos que hicieron del siglo XVI, posiblemente, el siglo más conflictivo de la
historia aragonesa.
Fuente
Enciclopedia Aragonesa, Voz Alteraciones de Aragón
Enciclopedia Aragonesa, Voz Alteraciones de Aragón

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