miércoles, 18 de marzo de 2020

La tortura en la Inqusición


La tortura fue una medida para obtener la confesión de los reos, no se trataba de un castigo.
Los inquisidores, el escribano forense y el verdugo tenían que asistir a la sesión de tortura.
La decisión de ello la tomaba el tribunal al completo y un médico que confirmaba si el reo podía soportar las pruebas de tortura o no.
Estaba prohibido que se mutilara al acusado o se derramase sangre.

Algunos de los procedimientos más utilizados fueron:

-La garrucha, que consistía en atar las manos al acusado por la espalda y luego alzarlo con una polea lentamente, finalmente se le dejaba caer con violencia, pero sin llegar al suelo. Este procedimiento suponía la dislocación de las extremidades superiores.


Garrucha

Las miserias de la guerra; No. 10, “El Strappado”
Autor: Jacques Callot
Fecha: 1633
Licencia: Creative Commons

-La toca, consistía en atar al prisionero a una escalera de modo que su cabeza quedaba más arriba que sus pies, luego de esto se le introducía un paño en la boca y a continuación echarle un cántaro de agua que debía tragar. La sensación producía síntomas de ahogamiento.


Toca

The Water Torture
Autor: J. Damhoudère
Fecha: 1556
Licencia: Creative Commons

-El potro, consistía en atar al prisionero a una banqueta con cuerdas pasadas en torno al cuerpo y las extremidades. Las cuerdas eran controladas por el verdugo que las iba apretando cada vez más.


Potro

El estante
Autor: Steve Collis
Fecha: 2012
Licencia: Creative Commons

El escribano presente en la sesión de tortura recogía todos los gestos y detalles que sufrían las víctimas.
Lo mejor forma de actuar era confesando sin que se le dijera de que se le acusaba (Pérez, 2012, 134).


Fuentes

Pérez, Joseph, 2012, Breve Historia de la Inquisición en España, Barcelona, Crítica.


Wikipedia, Voz Inqusición

 



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