La tortura fue una medida para obtener la confesión de los reos, no se
trataba de un castigo.
Los inquisidores, el escribano forense y el verdugo tenían que asistir
a la sesión de tortura.
La decisión de ello la tomaba el tribunal al completo y un médico que
confirmaba si el reo podía soportar las pruebas de tortura o no.
Estaba prohibido que se mutilara al acusado o se derramase sangre.
Algunos de los procedimientos más utilizados fueron:
-La garrucha, que consistía en atar las manos al acusado por la espalda
y luego alzarlo con una polea lentamente, finalmente se le dejaba caer con
violencia, pero sin llegar al suelo. Este procedimiento suponía la dislocación
de las extremidades superiores.
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| Garrucha
Las miserias de la
guerra; No. 10, “El Strappado”
Autor:
Jacques Callot
Fecha: 1633
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-La toca, consistía en atar al prisionero a una escalera de modo que
su cabeza quedaba más arriba que sus pies, luego de esto se le introducía un
paño en la boca y a continuación echarle un cántaro de agua que debía tragar.
La sensación producía síntomas de ahogamiento.
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| Toca
The Water Torture
Autor: J.
Damhoudère
Fecha: 1556
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-El potro, consistía en atar al prisionero a una banqueta con cuerdas
pasadas en torno al cuerpo y las extremidades. Las cuerdas eran controladas por
el verdugo que las iba apretando cada vez más.
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| Potro
El estante
Autor:
Steve Collis
Fecha: 2012
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El escribano presente en la sesión de tortura recogía todos los gestos
y detalles que sufrían las víctimas.
Lo mejor forma de actuar era confesando sin que se le dijera de que se
le acusaba (Pérez, 2012, 134).
Fuentes
Pérez, Joseph, 2012, Breve Historia de la Inquisición en España, Barcelona, Crítica.
Wikipedia, Voz Inqusición
Pérez, Joseph, 2012, Breve Historia de la Inquisición en España, Barcelona, Crítica.
Wikipedia, Voz Inqusición



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